Trivialización del padecimiento ajeno
Como humanos, nuestra naturaleza es sociable y dependemos en gran medida de la interacción con el otro, simpatizar y formar vínculos, compartir. Por eso creamos grupos de pertenencia y acudimos a los lugares en donde nos sentimos identificados, comprendidos, contenidos, queridos, etc. Y le huimos a aquellos que nos hacen sentir al revés. Cuando alguna de estas variables no se cumple por la razón que sea, nos sentimos solos. Alienados. Incomprendidos. Nos sentimos seres extraños. Nos preguntamos si hay algo malo con nosotros. Particularmente con el dolor, muchas veces sucede que el otro no comprende lo que es estar ahí. Hablo del dolor porque es el lugar en el que yo me paro en este momento. Pero puedo asociar este mismo sentimiento al que debe de vivir una persona con fibromialgia, con fatiga crónica, con patologías mentales, o con cualquier tipo de enfermedad que suponga ver al otro físicamente "bien" y no comprender en su totalidad lo que está viviendo o lo que sient...