Trivialización del padecimiento ajeno

 Como humanos, nuestra naturaleza es sociable y dependemos en gran medida de la interacción con el otro, simpatizar y formar vínculos, compartir.

Por eso creamos grupos de pertenencia y acudimos a los lugares en donde nos sentimos identificados, comprendidos, contenidos, queridos, etc. Y le huimos a aquellos que nos hacen sentir al revés. 

Cuando alguna de estas variables no se cumple por la razón que sea, nos sentimos solos. Alienados. Incomprendidos. Nos sentimos seres extraños. Nos preguntamos si hay algo malo con nosotros. 

Particularmente con el dolor, muchas veces sucede que el otro no comprende lo que es estar ahí. Hablo del dolor porque es el lugar en el que yo me paro en este momento. Pero puedo asociar este mismo sentimiento al que debe de vivir una persona con fibromialgia, con fatiga crónica, con patologías mentales, o con cualquier tipo de enfermedad que suponga ver al otro físicamente "bien" y no comprender en su totalidad lo que está viviendo o lo que siente, al punto en el que se lo minimiza, se banaliza su malestar, o se le trata de dar cualquier tipo de entendimiento del tema desde la perspectiva propia cuando uno nunca la pidió y cuando además, por lo general, se tiene muy poco entendimiento de lo que realmente ES la enfermedad o el padecimiento. 

El dolor es subjetivo, los síntomas de cualquier índole lo son. Y ese es uno de los principales problemas de por qué el otro piensa que puede poner en duda lo que decís. Porque no hay una métrica particular, como por ejemplo la temperatura corporal, que dé cuenta, fácticamente, de lo que estás diciendo. Entonces la gente puede remitirse al peor dolor que sintieron alguna vez y pensar que entiende. Y no es lo mismo. De por sí, el dolor crónico se comporta de una forma muy distinta al dolor agudo.

Esto pasa aún más cuando el dolor o el problema se extiende en el tiempo. Se produce una naturalización del estado de dolor, de depresión, de lo que sea que esté viviendo esa otra persona, porque la capacidad de ayudar de los que la rodean ha alcanzado un tope. (Ojo, también hay una naturalización del estado de dolor por la misma persona que lo sufre, y es una de las razones que lo vuelven un círculo vicioso y tan difícil de romper: a dolor, más dolor, en otro posteo hablaré del comportamiento de las señales de dolor y de la memoria celular). 

Una vez un psiquiatra me lo explicó así:

cuando alguien sufre un accidente en la calle, todos van a socorrerlo. Pero si replicás esta situación en el tiempo, y la persona que sufrió el accidente no mejora, ya no pasa. 

Se me ocurre algo parecido de las personas que viven en situación de calle. Uno naturaliza eso, porque lo ve todo el tiempo. Sabe que poco puede hacer para cambiar la vida de esa persona, para ayudarla REALMENTE. Que darle unos pesos es un remedio paliativo, que poco aporta; aporta más al bienestar de nuestra conciencia que a cambiar la situación del otro. Porque ayudar al otro implica realmente involucrarse, y aún haciéndolo al 100%, no hay garantías de que funcione, y la vida es muy corta como para destinar tanto tiempo al otro que "no tiene solución". El trabajo, la familia, el estudio, los propios problemas de cada uno. 

Vivimos en una sociedad que odia a las víctimas de algo. Que busca constantemente justificar por qué están en el lugar en el que están, y qué es lo que están haciendo mal para que les suceda lo que sea que les sucede (sobre todo cuando no se cuenta con la total prueba empírica de que algo es cierto - esto lo menciono ya que para muchas de estas patologías aún no hay una explicación certera de qué es lo que causa los síntomas). 

Aunque hay una paradoja muy grande en esto, y es que muchas veces creemos a ciencia cierta cosas de precedencia mucho más cuestionable (como las pseudociencias) o aún peor, aquellas que tienen que ver directamente con nuestra propia subjetividad. 

La parte positiva de la ciencia, es que tiene la capacidad de refutarse a sí misma en su afán por acercarse lo más que se pueda a la verdad. 

Me parece importante hablar, igualmente, de cómo se descalifica a todo aquello que tenga alguna injerencia de la psiquis. Muchos de pacientes de enfermedades subdiagnosticadas son catalogados en un grupo de personas con estrés, ansiedad, depresión. En la actualidad el causante de todo parecería ser el estrés. O es que la ciencia se quedó sin respuesta a varios interrogantes?


El estrés, la ansiedad, la depresión, y muchos mecanismos de la mente humana, son parte de la vida de todos en algún momento. Pero muchas veces se los confunde a estos como causantes de un problema y no como las propias consecuencias del mismo.

Si una persona sufre dolor, astenia, fatiga, o cualquier otro malestar, de una forma que ya podría considerarse crónica, que afecta a su vida, sus relaciones, sus actividades diarias, y para la cual, para colmo, no encuentra respuestas y prueba incansablemente alternativas sin conseguir mejoría,

es ilógico pensar que puede sufrir estrés, ansiedad, depresión? Por supuesto que no.

Su vida se ve limitada.

Algo la coarta. Le afecta.

Esto es un círculo vicioso? Claro. A más dolor, más ansiedad, más estrés, depresión. A más de todo eso, más dolor.

Pero son estos factores determinantes de estas patologías? Mi respuesta sería no. Pueden influenciar, sin duda. Pueden exacerbar el problema. El componente psicológico es un gran factor a tener en cuenta. Pero no los considero determinantes si no relevantes. 


Sin ir más lejos, hace unos días vi una charla de un médico investigador, profesor de Harvard, en donde hablaba de la fatiga crónica, y uno de los factores que mencionaba respecto del sistema neuroendócrino, es que muchas de las anormalidades que se observan van en la dirección opuesta a lo que se ve en pacientes con depresión grave.

También menciona que el nombre fatiga crónica parece trivializar el sufrimiento que ésta enfermedad genera, porque todo ser humano alguna vez sufrió de fatiga, entonces al escuchar un síndrome con este nombre asumen que no es una condición tan seria, pero no hay nada más alejado de la realidad. 

Y en un gráfico comparativo, muestra la funcionalidad de la población general, la funcionalidad de personas con problemas cardíacos, la funcionalidad de personas con depresión, y por último la funcionalidad de personas con fatiga crónica. Y éstas últimas califican para los puntajes más bajos en todas las categorías EXCEPTO en las de problemas mentales y emocionales. 


Honestamente estoy muy en desacuerdo con la frase "ignorance is bliss".

Si vivimos para creer que nuestra realidad es igual que la de otros, que nuestra experiencia sobre algo justifica la posibilidad de todos de hacer las mismas cosas, o sobreponerse a las mismas cosas, que nuestras vivencias son un reflejo exacto de las vivencias ajenas, estamos haciendo algo mal. 


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